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En Aoiz hay una calle adoquinada…

“En Aoiz hay una calle adoquinada, adoquinada, donde se pasean las chicas que vienen de temporada…”. Así cantaban hace años los mozos agoizkos. ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Cómo va cambiando nuestro Aoiz! Pues sí, y ni para mejor ni para peor, simplemente va cambiando; y es estupendo recordar cómo era antes, cómo eran las casas, las calles… y que nos vengan a la mente historias pasadas.

Así que Francisca Oroz, gran aficionada a la historia de Aoiz y gran conocedora de sus calles y sus casas, nos brinda la oportunidad de comparar fotos antiguas con fotos modernas del mismo lugar. Esperemos que disfrutéis y paseis un buen rato volviendo a pasear por el Aoiz de antes.


Calle Trinkete

En ambas fotografías vemos la calle del Trinquete, conocida con ese nombre por haber existido en élla un trinquete donde se jugaba a pelota, entre la trasera del número 6 y la pared del número 8.

En la foto corrrespondiente a la década de los 50, se ve la calle con grandes aceras y brillantes adoquines. En la parte izquierda está el cartel anunciador de la Peluquería de Guadalupe Usunáriz, que posteriormente fue de Ana Mª Legaz.

A la derecha, la panadería y ultramarinos, en un principio de Pedro Gil y después de José Mª Beriain, uno de esos comercios que han dejado un buen recuerdo en nuestras memorias. Y ya casi perdiéndose al final de la calle, la hojalatería de Estabolite.

Al fondo, la hermosa casa Díaz, primero conocida como casa Recari por vivir allí Xabier Recari. Posteriormente perteneció a Bezunartea, cuya hija se casó con Manuel Cruz Díaz, a quien debe el nombre que ha seguido hasta nuestros días. La casa tiene una inscripción “AVE MARIA / GRATIA PLENA / DOMINUS TECUM. AÑO 1755” sobre el dintel de la puerta, y en los pisos superiores podemos apreciar sus hermosos balcones y los arcos de su solana.


En la foto actual, han desaparecido las aceras, pero el suelo sigue siendo adoquín.

A la izquierda vemos las casas arregladas, y sigue estando el reloj de sol con la inscripción “CARPE DIEM” que nos recuerda que aprovechemos el día. Bien merece la pena que lo miremos de vez en cuando, pues se nos va a olvidar que está ahí. A la derecha, hubo un comercio y un bar, ambos hoy cerrados.

Y al fondo, lo que era una hermosa casa, desde hace unos años son solamente unas ruinas. Ha desaparecido toda la casa y sólo queda parte de la fachada. Tiene un futuro difícil, pero esperemos que vuelva a recuperar su espacio y su esplendor.

Francisca Oroz


Calle Domingo Elizondo

En la primera foto, de 1956, vemos el principio de la calle Domingo Elizondo que debe su nombre al creador de la empresa “El Irati, S.A.”. El 22 de octubre de 1908 se envió una carta al Ayuntamiento firmada por todo el vecindario pidiendo se pusiese el nombre a una calle en agradecimiento y para que “las generaciones futuras sepan a quién es debido las mejoras que se avecinan”. Ya suponían, bien supuesto, que la empresa iba a ser muy importante para el pueblo.

En la parte derecha, se ve la última casa de la calle Santa Ana, que parece resguardada por la gran acacia que la protege, y aún conserva el letrero de cuando estuvieron establecidos los carabineros, siguiendo el hermoso jardín de Lizasoain, con gran cantidad de árboles de distintas especies.

A la izquierda se aprecia el cartel de la Fonda de Imaz y la primera casa de la calle Mediodía. Podemos observar los baches de la calle, ya que no se pavimentó hasta 1961.


En la foto de 2018, la parte de la derecha está igual, pues seguimos viendo en primer término la casa que ha permanecido inalterable todos estos años, aunque a partir de 1962 estaba la peluquería de Lola Miranda y a partir de 1972 se convirtió en el bar Agoitz, donde tantos buenos ratos hemos pasado todos.

Ha desaparecido la acacia del fondo de la casa, y la del jardín de Lizasoain ha crecido tanto que casi tapa las nuevas construcciones.

En el lado izquierdo, donde estaba una casa, hoy está la base de la DYA, escuela de Danza y Servicio Social de Base. No podemos quejarnos, pues está bien aprovechada.

Se han cambiado los postes de la luz por señales de tráfico y paso de cebra, y el carro, por el coche de la DYA.

Francisca Oroz