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En Aoiz hay una calle adoquinada…

«En Aoiz hay una calle adoquinada, adoquinada, donde se pasean las chicas que vienen de temporada…». Así cantaban hace años los mozos agoizkos. ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Cómo va cambiando nuestro Aoiz! Pues sí, y ni para mejor ni para peor, simplemente va cambiando; y es estupendo recordar cómo era antes, cómo eran las casas, las calles… y que nos vengan a la mente historias pasadas.

Así que Francisca Oroz, gran aficionada a la historia de Aoiz y gran conocedora de sus calles y sus casas, nos brinda la oportunidad de comparar fotos antiguas con fotos modernas del mismo lugar. Esperemos que disfrutéis y paseis un buen rato volviendo a pasear por el Aoiz de antes.


5. Plaza Baja Navarra

Nos toca la Plaza de los Mártires / Plaza Baja Navarra.

En la foto antigua, la plaza está sin pavimentar, ya que hasta 1963 ése era su suelo. A la derecha vemos la pared del jardín de Argamasilla que sirve para cerrar el lado norte.

En el centro, y rodeado de un seto, está el monumento a los caídos que se instaló en 1940 y estuvo en ese lugar hasta 1964, cuando se trasladó al atrio de la iglesia, para finalmente acabar en 1989 en el cementerio.

En primer término vemos el surtidor de gasolina, que en principio fue de Marcos Uriarte y después de Crescencio Iturri. Crescencio atendía el Beti Jai, y salía cuando los coches tocaban la bocina.

Al fondo, la casa de “la Teo” y la herrería de Domingo Ibáñez.

Por lo demás, se ve una plaza muy vacía, casi sin bancos y sin separación de la carretera. Debía de hacer mucho calor, pues hasta el perro busca la sombra.


En la foto actual la plaza ya tiene el nombre de Baja Navarra, cambiado en 1979. Se ve una plaza grande con árboles, bancos, papeleras, farolas y hasta una fuente que viene muy bien en verano.

A la derecha sigue estando la pared del jardín de Argamasilla con su puerta marrón pero ha perdido el encanto de la anterior con sus bolas y herrajes de adorno.

Igualmente sigue estando la casa de “la Teo”, pero detrás de ella surge un gran edificio de pisos.

La plaza es uno de los puntos de reunión más importante del pueblo, pues sirve tanto para el baile de fiestas como para diversos actos durante todo el año. Son días en los que sus bancos están muy solicitados, y ahora que han resguardado sus aceras con vallas, los padres pueden estar más tranquilos.

Tampoco vemos pasar el perro, de lo que nos alegramos, pues hace ya tiempo que no andan sueltos.

Francisca Oroz



4. Calle Nueva

Aunque la calle ha ganado con la rehabilitación de sus casas, lamentablemente ha perdido en vida y movimiento de sus comercios. Me he extendido demasiado enumerándolos todos, pero creo que esa larga lista de negocios y personas nos permite a unos saber y a otros recordar cómo era la vida hace 60 años en Aoiz.

DÉCADA 50-60: En la primera mirada, ya vemos una calle con altas casas de dos y tres pisos, unas aceras empedradas y unos faroles a gran altura. Antiguamente el tramo hasta la bajada al molino estaba cerrado. Tanto los jardines como las casas que hoy vemos a ambos lados de la carretera estaban unidas y tenían las entradas por la calle Trinquete y por la calle Angosta.

En 1855 se hizo el proyecto de línea de carretera, y entre 1856 y 1858 con numerosos problemas, se construyó. Por eso en el primer nomenclátor de la Villa (1859) se pasó de ser 4 barrios a denominarse por calles, y claro, a ésta le tocó Calle Nueva por ser la última en construirse.

Siempre había tenido negocios, pero con la construcción de la carretera, se convirtió en la arteria principal del pueblo, tanto para los agoiskos como para los que pasaban para llegar a otras poblaciones.

Al tener las casas las entradas por otras calles, existe gran diferencia con los números de la calle tal como los conocemos hoy en día.

Por la izquierda:

  • En primer término vemos el Registro de la Propiedad.
  • A continuación, en el nº 1, estaban los siguientes negocios: la hojalatería de ROQUE FRAULIN, la sastrería de LAURENZ, el procurador MORENO NICOLAY, la peluquería de DIONISIO, después VIANA y EUGENIO SANZOL «el Rubio», la pastelería y tienda de chucherías de la JUANA, la carnicería de ARGIMIRO MARTÍNEZ y después a partir de 1956 de MATÍAS EUGUI, la oficina de sindicatos y el puesto de REPARACEA.
  • En el nº 3, la herrería de PRIMITIVO ARREGUI.
  • En el nº 5, la panadería SARRIÉS.
  • En el nº 7, los ultramarinos de ELÍA, que después llevó la FLORENCIA.
  • En el nº 9, alimentación y alpargatería HNOS. GARASA (la SERGIA) y la peluquería de ASUNCIÓN ARRONDO.
  • En el nº 11, el bar «El Descargue» de CASIMIRO SAN MARTÍN.
  • En el nº 13, reparación de bicicletas de JOSÉ MIRANDA y la peluquería de FRANCISCO GOÑI.

A mano derecha:

  • En el nº 4, a partir de 1956 estaba la lechería de MANUEL BEORTEGUI, con la PACA al cargo y después la CONCHA y el Cuartel de la Guardia Civil.
  • En el nº 6, la sastrería de JOAQUÍN LAUREZ, al que debemos, gracias a sus fotos, poder conocer un poco más nuestro pueblo.
  • En el nº 8, la mercería de AUREA GAVIRIA.
  • En el nº 10, tienda de fotos y cuadros de RUFINO IBÁÑEZ (Bujerito).
  • En el nº 12, pescadería de PACO ITOIZ.
  • En el nº 14, carnicería de IGNACIO MIGUELIZ.
  • En el nº 16, tienda de confecciones de JOAQUINA LACABE, DEPOSITARIA y CASINO.
  • En el nº 18, bodega de HNOS. IRIGOYEN (Casa TATON).
  • En el nº 22, AYUNTAMIENTO.

ACTUALIDAD: En la foto actual, los faroles han sido sustituidos por farolas a una altura menor, y las casas han sido arregladas. Ahora nos enseñan su bonita piedra y su colorido, aunque alguna construcción desentona en el marco de casco antiguo, rodeada de casas, todas de piedra y con una rehabilitación similar.

Por la izquierda:

  • En el nº 1, la carnicería de EUGUI.
  • En el nº 5, la panadería de SARRIÉS. Dos negocios que 60 años después continúan.
  • En el nº 7, bar IRAULTZA.
  • En el nº 9, bar KATU y Sociedad de Cazadores.
  • En el nº 11, la farmacia BADOS IRISARRI, para acabar el JUZGADO que entre semana y si hay alguna novedad, anima la calle con gente, televisiones y periodistas.

En el lado derecho:

  • En el nº 8, el bar ZURIBELTZ de reciente apertura.
  • En el nº 12, la oficina de la abogada ROSARIO RELLÁN.
  • En el nº 22, el AYUNTAMIENTO.

Francisca Oroz



3. Calle Mediodía

Hoy nos toca hablar de una calle en la que no sólo han cambiado sus casas, sino también su nombre.

Durante siglos, el alcalde de Aoiz nombraba un prior por cada barrio, que se encargaba de comentarle los problemas de sus vecinos y ayudarle para resolver sus necesidades. Estos priores se denominaban a veces por el nombre del barrio al que representaban: IRIGOYEN, IRIBARREN, LA PLAZA y MENDIBURUA, y otras por el nombre del punto cardinal donde estaban situadas las calles: PONIENTE-OESTE, ORIENTE-ESTE, MEDIODIA-SUR, NORTE-NORTE. Cuando en 1859 se hizo el nomenclátor de las calles de la Villa, la calle Mediodía recibió el nombre correspondiente a su situación al Sur (al Mediodía) de la población. Popularmente se dice que debe su nombre a que al mediodía da el sol a toda la calle sin ningún tramo de sombra.

En la foto de la década de los 50, ya se aprecia el desnivel entre la carretera y la acera de la calle. En la parte izquierda vemos el edificio de Correos con su buzón, hasta el que a muchos nos han aupado para echar las cartas. En el número 10 se distingue la tienda que hasta 1951 fue de Salvadora Gracia, y en la década siguiente la zapatería de Azcárate.

Al fondo se ve la gran casa en ruinas, que se dedicaba a garaje. Y en la parte derecha, cruzando la carretera, estuvo hasta 1955 la tienda de ultramarinos de Paca Goiburu, y más adelante la carpintería de Manolo Cabodevilla.


La antigua calle Mediodía lleva desde 1992 el nombre de Francisco Ynduráin, catedrático, académico y escritor, nacido en su portal número 10.

En la foto actual vemos que se ha convertido en una calle moderna, con un buen adoquinado y donde lo primero que nos llama la atención es el colorido de sus fachadas. El desnivel se ha hecho tan grande, que se salva con escaleras para llegar a las aceras.

A la izquierda se aprecia la puerta que en su día fue la peluquería de Iturri y después tienda de chucherías. Ha desaparecido Correos y hoy el local lo ocupan la Escuela de Música (que ha traído a la calle alegría y movimiento), y la sede de la asociación Bilaketa. Y vemos con tristeza el cartel del Bar Artze, hoy cerrado, que fue otro punto de encuentro en esta parte sur del pueblo.

En el lugar que ocupaba la casa del fondo, se han edificado viviendas y en la parte baja hay un gran supermercado.

A la derecha, los contenedores de todos los colores, forman un arco iris delante de la fachada de piedra del jardín. Más adelante, el estanco, y al lado la cabina de teléfonos, que nos recuerda un tiempo, no muy lejano, en el que nos servía para comunicarnos con la gente.

Desde luego, la calle ha cambiado mucho, y quizá lo que más resalta es el color de las casas, pero para mí, sigue teniendo algo que me hace recordar otros tiempos, sobre todo cuando veo que en ella sigue habiendo unos niños jugando y un banco para salir «a la fresca».

Francisca Oroz



2. Calle Trinkete

En ambas fotografías vemos la calle del Trinquete, conocida con ese nombre por haber existido en élla un trinquete donde se jugaba a pelota, entre la trasera del número 6 y la pared del número 8.

En la foto corrrespondiente a la década de los 50, se ve la calle con grandes aceras y brillantes adoquines. En la parte izquierda está el cartel anunciador de la Peluquería de Guadalupe Usunáriz, que posteriormente fue de Ana Mª Legaz.

A la derecha, la panadería y ultramarinos, en un principio de Pedro Gil y después de José Mª Beriain, uno de esos comercios que han dejado un buen recuerdo en nuestras memorias. Y ya casi perdiéndose al final de la calle, la hojalatería de Estabolite.

Al fondo, la hermosa casa Díaz, primero conocida como casa Recari por vivir allí Xabier Recari. Posteriormente perteneció a Bezunartea, cuya hija se casó con Manuel Cruz Díaz, a quien debe el nombre que ha seguido hasta nuestros días. La casa tiene una inscripción «AVE MARIA / GRATIA PLENA / DOMINUS TECUM. AÑO 1755» sobre el dintel de la puerta, y en los pisos superiores podemos apreciar sus hermosos balcones y los arcos de su solana.


En la foto actual, han desaparecido las aceras, pero el suelo sigue siendo adoquín.

A la izquierda vemos las casas arregladas, y sigue estando el reloj de sol con la inscripción “CARPE DIEM” que nos recuerda que aprovechemos el día. Bien merece la pena que lo miremos de vez en cuando, pues se nos va a olvidar que está ahí. A la derecha, hubo un comercio y un bar, ambos hoy cerrados.

Y al fondo, lo que era una hermosa casa, desde hace unos años son solamente unas ruinas. Ha desaparecido toda la casa y sólo queda parte de la fachada. Tiene un futuro difícil, pero esperemos que vuelva a recuperar su espacio y su esplendor.

Francisca Oroz



1. Calle Domingo Elizondo

En la primera foto, de 1956, vemos el principio de la calle Domingo Elizondo que debe su nombre al creador de la empresa «El Irati, S.A.». El 22 de octubre de 1908 se envió una carta al Ayuntamiento firmada por todo el vecindario pidiendo se pusiese el nombre a una calle en agradecimiento y para que «las generaciones futuras sepan a quién es debido las mejoras que se avecinan». Ya suponían, bien supuesto, que la empresa iba a ser muy importante para el pueblo.

En la parte derecha, se ve la última casa de la calle Santa Ana, que parece resguardada por la gran acacia que la protege, y aún conserva el letrero de cuando estuvieron establecidos los carabineros, siguiendo el hermoso jardín de Lizasoain, con gran cantidad de árboles de distintas especies.

A la izquierda se aprecia el cartel de la Fonda de Imaz y la primera casa de la calle Mediodía. Podemos observar los baches de la calle, ya que no se pavimentó hasta 1961.


En la foto de 2018, la parte de la derecha está igual, pues seguimos viendo en primer término la casa que ha permanecido inalterable todos estos años, aunque a partir de 1962 estaba la peluquería de Lola Miranda y a partir de 1972 se convirtió en el bar Agoitz, donde tantos buenos ratos hemos pasado todos.

Ha desaparecido la acacia del fondo de la casa, y la del jardín de Lizasoain ha crecido tanto que casi tapa las nuevas construcciones.

En el lado izquierdo, donde estaba una casa, hoy está la base de la DYA, escuela de Danza y Servicio Social de Base. No podemos quejarnos, pues está bien aprovechada.

Se han cambiado los postes de la luz por señales de tráfico y paso de cebra, y el carro, por el coche de la DYA.

Francisca Oroz

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